Obsolescencia Programada. ¿Debería de estar regulada y penalizada?

 En Nuevas tecnologías

A todos nos ha ocurrido alguna vez, a lo largo de nuestra vida, que un producto doméstico, de uso cotidiano, ha dejado de funcionar o a dar fallo sin motivo aparente, aun haciendo un correcto uso y siendo diligentes con las indicaciones del mismo.

Pero, antes de nada, ¿Qué entendemos por obsolescencia programada? Podríamos definirlo como la “programación” por parte del fabricante para la finalización de la vida útil (básicamente su periodo de uso) en un espacio predeterminado de tiempo estipulado por el fabricante, quedando el producto inservible y en muchos casos irreparable, siendo obligatorio eliminarlo o bien sustituirlo por uno igual o similar.

A nivel regulatorio, no encontramos ninguna normativa a nivel nacional, salvo un artículo aislado (art.26 de la ley 6/2019 de 20 de febrero del EPC de la Comunidad Autónoma de Extremadura). Salvando este artículo, solo encontramos generalidades en la Ley General para la Defensa de Consumidores y Usuarios, en lo relativo al derecho de información, características, instrucciones o indicaciones de uso, etc.

En España ya se han producido los primeros movimientos en cuanto a propuestas, como la propuesta en el Congreso de la inclusión en el Código Penal como delito tipificado el de la Obsolescencia programada. Mientras tanto, en el Parlamento Europeo, se ha aprobó una iniciativa para obligar a los fabricantes a informar del tiempo de duración aproximado de los dispositivos electrónicos, aunque es cierto que esta medida conlleva una problemática, y es la de cómo medir o cuantificar los ciclos de vida de cada producto.

Queda claro por tanto que hay que seguir la estela de países como Italia y Francia, donde se cuenta con una legislación que castiga severamente la obsolescencia programada (En el caso de Francia, hasta 2 años de prisión, multas de 300.000 € y hasta el 5% de facturación anual de la empresa que se trate). Incluso, ya encontramos un precedente sancionador en Italia, donde se sancionó con 10 y 5 millones de euros a Apple y Samsung respectivamente por obligar a sus usuarios a realizar actualizaciones de software haciendo que el rendimiento del dispositivo disminuyese notablemente.

Para finalizar, según los estudios, esta es la “Vida útil” de electrodomésticos comunes:

  • Móvil: 2 años gama media. Alta gama, hasta 5 años.
  • Impresora: 3 años.
  • Portátil: 3 años.
  • Televisión: 7 años
  • Lavadora: 10 años, o hasta 2.500 lavados (de media).
  • Frigorífico: 13 años.
  • Horno: 15 años.
  • Lavavajillas: 15 años.

Por tanto, hay que tener en consideración todas estas cuestiones legales para evitar incurrir en cualquier problema legal. Desde el Despacho Campos Abogados asesoramos en todo lo relativo a asuntos de Nuevas tecnologías, ofreciendo soluciones integrales a sus consultas. No dude en ponerse en contacto con nosotros a través del teléfono +34 603 037 850.

Noticias recomendadas

Dejar un comentario